El 23 de Enero de 2026...cumpli 50 años, puede sentirse como llegar a un punto sereno y luminoso del camino. Es una edad en la que la felicidad no es eufórica, sino profunda: nace de saber quién eres, de reconocer lo vivido y de mirar hacia adelante con ilusión. Puede sentirse lleno de proyectos, no desde la prisa, sino desde la confianza. Proyectos que se eligen con libertad, porque ya no responden a expectativas ajenas, sino a deseos propios. Hay entusiasmo, ganas de seguir creciendo y la tranquilidad de saber que aún queda mucho por disfrutar. También se siente el calor de los amigos, los de siempre y los que se han ido sumando, y el abrazo constante de una familia que quiere, que acompaña y que da sentido. Ese amor se vuelve un refugio y una fuente diaria de alegría. Volver a tu ciudad es como reencontrarte contigo mismo: las calles conocidas, los recuerdos, la sensación de pertenencia. Es volver a casa con una mirada nueva, más agradecida y consciente. Tener un trabajo definitivo ...
Apasionada de la vida, con ganas de aprender y disfrutar.