Hola!!
Hace ya algún tiempo me regalaron un libro de autoayuda (si soy sincera nunca he creído que pudieran ayudar realmente y que solamente decían sandeces), pues he de rectificar este libro en especial me ha sorprendido gratamente.
Os cuento un poco la historia para que os ubiqueis:
La delicada
Victoria creció soñando que algún día sería rescatada por un príncipe
encantador tal y como ocurre en los cuentos de hadas.
Pero cuando es rescatada las cosas no suceden como ella deseaba y el príncipe deja de ser encantador…
La princesa aprende que las palabras pueden hacer tanto daño como los puños y que debía mantenerse alejada de las discusiones acaloradas y de los silencios cortantes. Su príncipe era su principal preocupación y encontrar la forma de ayudarle su objetivo. Sin embargo, a pesar de todo no lo conseguia. Con cada intento solamente conseguia que se alejara cada vez mas del lado del príncipe.
La única persona que podía hacer magia en el príncipe... era el príncipe mismo... y la felicidad de la princesa no debía depender de si podía o no cambiar al príncipe... sino de su propia elección de ser feliz.
Y se repetía continuamente “para que cambien las cosas, debo cambiar yo primero“. Y practicaba al máximo su habilidad para sonreír ante los demás aunque no tuviera ganas, repitiéndose a sí misma “La felicidad es una elección. Una vez que se ha hecho la elección, debo practicar la felicidad lo mejor que sepa, aunque tenga que fingir hasta que lo consiga”. Las acciones originan pensamientos, y éstos a su vez, condicionan nuestros sentimientos.
La única persona que podía hacer magia en el príncipe... era el príncipe mismo... y la felicidad de la princesa no debía depender de si podía o no cambiar al príncipe... sino de su propia elección de ser feliz.
Y se repetía continuamente “para que cambien las cosas, debo cambiar yo primero“. Y practicaba al máximo su habilidad para sonreír ante los demás aunque no tuviera ganas, repitiéndose a sí misma “La felicidad es una elección. Una vez que se ha hecho la elección, debo practicar la felicidad lo mejor que sepa, aunque tenga que fingir hasta que lo consiga”. Las acciones originan pensamientos, y éstos a su vez, condicionan nuestros sentimientos.
Dado que si uno sigue haciendo lo que siempre ha hecho no consigue más de lo que ha conseguido hasta entonces, la princesa, decidió emprender un emocionante viaje.
Donde aprendió que es mejor ceder que rendirse. Uno se rinde ante la desesperación y cede a la aceptación de las cosas que no se pueden cambiar. Uno siempre elige, pero cambiar a los demás no es una elección.
Se puede elegir no reaccionar ante lo que otro dice o hace, aceptando
que, con toda seguridad, va a seguir diciendo y haciendo lo mismo.
La princesa entendió que decidiera lo que deciciera debia conseguir estar en paz con la elección que hubiera tomado. Uno debe estar dispuesto a ver la puerta abierta hacia la libertad, pero uno no ve lo que no está dispuesto a ver. Y nunca se puede aprender la verdad en boca de los demás. Cada uno debe descubrirla por sí mismo, y volver a tener ilusión por muchas cosas para que surjan oportunidades y tener una vida maravillosa.
La princesa entendió que decidiera lo que deciciera debia conseguir estar en paz con la elección que hubiera tomado. Uno debe estar dispuesto a ver la puerta abierta hacia la libertad, pero uno no ve lo que no está dispuesto a ver. Y nunca se puede aprender la verdad en boca de los demás. Cada uno debe descubrirla por sí mismo, y volver a tener ilusión por muchas cosas para que surjan oportunidades y tener una vida maravillosa.
Algunas personas tienen que llegar a tocar fondo para que quieran aprender a salvarse. La habilidad para hacer lo que es mejor aunque no coincida con lo que uno quiere, es un signo de madurez. Se puede aprovechar una oportunidad o dejarla pasar. La única seguridad que existe es la de saber que uno puede cuidarse de sí mismo. El humor hace que el aprendizaje sea más fácil. El desconfiar de nuestra capacidad nos impide avanzar. Mantener la mente tranquila en medio de la turbulencia es
una lección difícil de aprender y muy importante. Hay que concentrarse
en lo que uno puede hacer en vez de prestar atención a lo que uno no
puede conseguir… El miedo y la duda nos impiden ver la realidad.
La princesa aprendió que debía saber escuchar a su corazón, respirar a
fondo varias veces mandando mensajes positivos a su mente y a su cuerpo
para que se relajaran . Si se confía en la idea de otra persona para
elegir nuestro camino, así es en realidad, como nos llegamos a perder.
Uno se convierte en víctima de víctimas cuando la necesidad de ser amado eclipsa la necesidad de ser respetado. Cuando uno deja que los juicios de los demás sean más importante que los suyos, está despreciando su propio poder.
La princesa descubrió que cada día es una nueva oportunidad para ser
como uno quiere ser y para que la vida de uno sea como uno quiere que
sea. Que en cada relación y en cada experiencia se nos ofrece el regalo de conocernos mejor y aprender. A aceptar sus miedos, pues
son los que te retan para desarrollar la fuerza y el coraje.
Y se convenció de que la verdadera felicidad surge del interior de cada uno de nosotros cuando conocemos la verdad de las cosas. Entendió que el amor verdadero significa libertad y crecimiento antes que posesión y limitaciones; que es sinónimo de paz no de confusión, también de seguridad en vez de miedo, que significa entendimiento, lealtad, estímulo, compromiso, conexión y respeto.
La princesa se preguntó por qué durante tanto tiempo había estado
deseando un príncipe y por qué, de hecho, muchas veces había sentido que
no era nada si no tenía uno a su lado. Tras recorrer el Camino de la
Verdad se dio cuenta de que antes necesitó amar para sentirse bien, y que ahora, podía elegir amar porque se sentía bien. Y llegó a la conclusión de que en los cuentos de hadas de la vida real se puede ser feliz… con o sin príncipe. Bonito cuento, verdad!!!! (a mi me lo parece).
Os dejo con esta reflexión... Espero que os haya gustado y que podais tener el gusto de leer el libro.
Muchos besos.
Esther
Os dejo con esta reflexión... Espero que os haya gustado y que podais tener el gusto de leer el libro.
Muchos besos.
Esther
Comentarios
Publicar un comentario